A SALTAR BOTONES

miércoles, 1 de junio de 2011


Este es un juego heredado de mis primos y siendo muy niño, me atrapó por completo.
El Senku era sencillo y a la vez, supremo. Cualquiera, hasta el más "taita", se le animaba pero no todos salían airosos.
Es que no era fácil dejar uno solo y en el medio. Quien lo lograra, tendría una mente brillante.


¿En qué consistía el Senku? Un tablero con varios "botones" depositados sobre agujeros. Un agujero libre y a partir de allí, cada botoncito debía saltar por encima de otro, y éste quedaba afuera.
El juego lo ganaba quien, al no poder saltar más botoncitos, tuviera menos cantidad de éstos. Aquí va la secuencia:




Este Senku que aún conservo, poseía dos tableros, uno celeste y otro rosa, lo cual lo hacía más ágil ya que permitía jugar directamente contra otro rival.
Recuerdo que llevaba este juego al colegio y armaba torneos entre los compañeritos.

 
 Lo ideal era que quedara uno sólo en el medio, pero francamente, jamás vi a alguien cometer tal proeza. La caja del producto indicaba: "Si tarda una semana, no está mal. Menos de un día: lo felicitamos. Menos de una hora: ¿quién le dice?, a lo mejor es usted un genio".

Y del otro lado de la tapa de la caja, indicaba las reglas y una tabla que calificaba el desempeño del jugador:
"Si le quedan 5 botones: Bueno. 
4 botones: Mejor.
3 botones: Muy bien.
2 botones: Excelente.
Si queda 1 botón: Respire hondo ".

En mi caso, luego de hacer este post, probé y me quedaron tres. No respiraré hondo pero al menos duermo tranquilo!!


Y vos... ¿Cuántos botones dejás?


Gus

¡PUÑOS ATÓMICOS!

domingo, 20 de febrero de 2011

 

1986 fue un año de muchos cambios para El Nenito. Es que la primaria había quedado atrás y El Nenito incursionaba en la Secundaria, cambiando así muchos hábitos. Pero nunca el de mirar la tele, por tal motivo, el fanatismo por Mazinger Z no tardó en llegar.
Mazinger atrapaba porque tenía un muy buen argumento, y los combates y las variadades de ataques que tenía Mazinger dejaban a uno frente al televisor esperando ver cómo se desencadenaba la batalla.
Y gracias a Playful (y al bolsillo de mi madre, lógicamente), pude tener un Mazinger Z. Este primer modelo tenía la particularidad que disparaba los puños, con dos simples botoncitos, al apretarlos salían disparados rápidamente.
El modelo, que aún conservo, tiene el Pilder separado del robot, como para poder emular más los movimientos reales.

También poseo otro modelo de Playful, sin la función de disparar los puños pero con el Scrander que se acoplaba a la espalda para que Mazinger pudiera volar. Los dos modelos que tengo son los de la foto de la cabecera de este post.
El Pilder también iba por separado.


 


 Arriba, el mecanismo de disparar los puños. Se observa el resorte dentro del puño. Debajo, el Pilder y el Jet Scrander.

Una lástima que los demás personajes de la colección no tuvieran mucha trascendencia. Es más, cuesta mucho hallarlos. Aquí vemos el dorso del blister de Playful, con los personajes de la colección:

Y pasan los años y continúo recolectando cosas de Mazinger. Hace poco, Carlos Carella me obsequió la máscara original:

Y también hace poquito, Marisa Catania me regaló el álbum de figus:


Hace un tiempo, en Tele Retro se hizo un post alusivo al tema en http://teleretrotv.blogspot.com/search/label/Mazinger%20Z
A veces uno ve tantas repeticiones en la tele de hoy y es inexplicable que no emitan de nuevo Mazinger Z y Gran Mazinger, que fue la saga.
Pero El Nenito interior que alberga dentro de mí, cada tanto, saca los dos Mazinger y comienza el combate, hay que detener al Barón Ashler y al Conde Decapitado, ojo, cuidado con el Vizconde Pitman... uhhh se viene el Duque Gorgón... Tomo el Pilder, me acerco a la cascada de agua del Laboratorio Fotónico, y exclamo:
Mazinger... ¡ahoraaaaaaa!


Gus
(Post dedicado a Marisa, a quien conocí 
gracias al post de Tele Retro, la Mazingermanía)

LOS "PATONES"

jueves, 21 de octubre de 2010


Corría la década del '80 y realmente tenía varios cochecitos. Los célebres Majorette, y otros de alguna marca que caían en mi poder. Los domingos, sobre todo de verano, armaba carreras en las baldozas de mi casa, trazaba circuitos que recorrían por lo general, la mayoría de mis cochecitos, incluídas grúas, colectivos, etc.
Los hacía competir en dos tandas, como en el TC. Pero había algunos que no participaban de esas carreras: los Patones.


No recuerdo de dónde vino el nombre, pero hacía alusión a las enormes ruedas que poseían. Llantas de goma verdadera, y un sistema de giro apropiado, los hacían favoritos en cualquier pista y por lo general, no se desarmaban.
Conservo, de hecho, una gran mayoría, y no recuerdo haber tenido alguno en condiciones de ir a un "desarmadero". Duraban y duraban...


El formato de "escarabajo" los hacía fácilmente manejables. El "agarre" que tenían las llantas al suelo era algo que me volaba la cabeza.

Y observando las imágenes, vemos el tamaño de las ruedas desde todos los ángulos y el diseño de estos cochecitos desde atrás.

Y sí, como se habrán percatado mi favorito era el nueve. Le encontraba semejanza con "Cupido Motorizado", película de moda en aquella época.
Y los "Patones" aún hoy en día siguen acompañándome. Esperando a que algún domingo de verano por la mañana, los lleve a la terraza y haga una competencia de Turismo Carretera propia...

CUANDO EL WINCO NOS CONTABA CUENTOS

miércoles, 29 de septiembre de 2010


La publicidad invitaba a comprarlo: aparecía un mago pequeño al que no se le veían los ojos y una canción comenzaba a sonar (click en el botoncito de play y una vez que termine, click en el botoncito de stop):


MusicPlaylistRingtones
Music Playlist at MixPod.com

Entre 1980 y 1981 podíamos escuchar esa frase en aquel Winco que reproducía el disquito de 45 rpm que traía El Musicuento.
Gracias a El Musicuento, las abuelas o madres no tenían que narrar historias para que los pequeños se durmieran, con sólo ubicar la púa sobre el disco, un halo mágico llegaba sobre la habitación y comenzaban a convivir los más elegantes y legendarios personajes que uno pudiera imaginar.
El Musicuento era de Viscontea, que había realizado una adaptación de la versión italiana realizada por Fratelli Fabbri Editori en 1978, y traía, además del disco, un libro con ilustraciones realmente para el aplauso y con los diálogos escritos, con lo cual uno podía leerlo y a la vez, escucharlo. Yo confundía a Viscontea con "Discontea" y porfiaba en que la segunda era la editora.
El éxito fue tal que más adelante lanzaron otra colección llamada "El Musicuento de Oro", realizada en cassettes.
Gracias al amigo Rodrigo Ventura, supe hace poco que el actor Juan Carlos Puppo era una de las voces de los cuentos de El Musicuento. Fueron sesenta fascículos que salieron entre 1980 y 1981.
Poseo dos Musicuentos. Uno, inolvidable, como El Flautista de Hamelin. Aquel esbelto caballero que, flauta en mano, desalojó de ratones a un pueblo, pero por la mezquindad de un síndico rufían, como venganza, tocó una melodía extraña y se llevó a los niños de la ciudad a una montaña.

El otro que conservo es Pulgarcito, muy divertido hasta la parte en que el Ogro le corta las cabezas a sus hijas. Recuerdo que a mis siete años me parecía fuerte esa parte.


Debemos decir que El Musicuento estaba relatado con los efectos típicos de un radioteatro. Era realmente formidable escuchar esos discos, ya que a uno lo ambientaban dentro del libro mismo.
En el viejo Winco, yo ponía los dos discos juntos, uno detrás del otro, ya que cuando llegaba el final, una canción de despedida marcaba el final de ese camino mágico que los oídos recorrían. Compartimos dicha canción final, que acompañaba el término de cada cuento (click en el botoncito de play y una vez que termine, click en el botoncito de stop):


MusicPlaylistRingtones
Music Playlist at MixPod.com


En una época en donde no había celulares ni computadoras de modo masivo, la "tecnología" de la época, dejaba descansar las gargantas de madres y de abuelas...
Gus

ERA UNA CARAMELERA NOMÁS...

viernes, 30 de julio de 2010

Corría 1984 y estaba en sexto grado. Apenas empezó el año, la maestra dijo: "Este año van a leer mucho". Comenzaba a implementarse aquello de pedir un libro en la biblioteca leerlo y cambiarlo con el compañero de clase. Y funcionó, a varios nos empezó a picar el bichito de la lectura. Así pasaron frente a mis ojos "Hombrecitos" y "Jack & Jill". Pero nos gustó tanto la lectura, que las revistas de historietas no escapan a nuestros gustos.
Hacía años yo era fana de las Aventuras de Hijitus y Desventuras de Larguirucho. Me compraban la revista Anteojito y cada tanto algún Billiken. Pero cierto Indio acompañado de un avivado padrino me deleitaban desde hacía algunos años. Lo que pasa es que tanto Andanzas de Patoruzú como Locuras de Isidoro las leía yo solo. Pero el sistema de prestarnos libros se extendió a las revistas y así intercambiaba con mis compañeros esas increíbles aventuras gráficas. Podía decirse que en aquel grado tanto Patoruzú e Isidoro eran un "boom".
Dibujaba a Patoruzú en todo momento. Un poco de papel, un lápiz y ya estaba el Indio allí.
Y para mi cumpleaños, mi torta tenía un gran Patoruzú arriba.
Encima. se le abría un tapón y tenía confites dentro del cuerpo.


Siempre conservé ese "adorno" y hace poco tiempo supe que era en realidad una de las famosas y añoradas carameleras que hoy en día se cotizan fortunas.



La caramelera en 2010. Se conserva bastante bien con pluma incluída...

Cuando alguien que comenta en este blog se enteró de este relato me dio con un caño, no podía concebir que la tuviera mezclada entre otros juguetes retro y no exhibida. Estoy aguardando su comentario lapidario en este post jajajajj...
Aquel fue el último cumple que festejé en la primaria pues para el de séptimo grado me enfermé y se canceló la fiesta.

La caramelera en 1984 en pleno cumpleaños y como adorno de torta. En ese momento ignoraría cuánto costaría tantos años después...

Cuando todo terminó, me pidieron sacarme una foto y tal vez, consciente o inconscientemente, posé de modo similar a aquel Indio Tehuelche que marcó mi infancia...

Y fue uno de esos inolvidables cumpleaños feliz...

Gus

EL ÚLTIMO HUIJA

lunes, 21 de junio de 2010


En estos dos años en que me introduje en el mundo de los blogs, he conocido coleccionistas que me han llevado por el buen (mal?) camino, y siempre destaco a Marisa y a Fabián Mullis. Yo siempre me ufanaba diciendo "los coleccionistas se desesperan por tener algo que ansían en cambio yo deseo el Libro de Oro de Patoruzú 1985 pero sin embargo duermo tranquilo".
La verdad es que siempre tuve atragantado ese libro. Siendo niño, desde 1982 que me lo venían comprando y ése lo dejé pasar. "De última, lo compro en el verano" pensé. La cosa es que luego del verano el Libro ya no estaba más y lo peor, es que fue EL ULTIMO que la editorial de Don Dante Quinterno produjo.
Voy al parque Rivadavia desde 1991. He revisado cientos de canastos, decenas de puestos y jamás he podido conseguirlo a un buen precio o directamente no lo encontraba. Además, recuerdo varias publicidades de la época haciendo alusión a ese libro.
Hace poquito estaba con Marisa en la feria. Nos acercamos a un puesto que tenía una Tv Guía que nos había llamado la atención. Pero detrás de ella ví el Libro de Oro de 1985. No pude contenerme. Enseguida le dije:
- Miraaaaaa.... ¡el Libro de Oro de 1985 el que tanto buscaba!!!!
Claro, enseguida llegó el reto:
- Lo que acabás de hacer NUNCA se hace. Ahora te van a pedir más.
Es que Marisa debería editar el Manual de Regateo en Ferias. Ella tiene muy claro qué actitudes hay que tomar frente a algunos puesteros.
La cosa es que estaba a un buen precio. Clink caja! ya está en casa, dije, y me preparaba para pagar y su mano me frenó y me lo regaló.


Cada Libro de Oro traía historietas de Patoruzú, Isidoro y Don Fierro. Amaba las de Don Fierro. Y siempre una reseña del año teatral, deportivo y televisivo. (Click para agrandar)

Todos los regalos son lindos y diferentes. Pero éste queda en mi corazón como nunca. Deseaba este libro y la alegría fue tan grande que esa noche dormí con él al lado. Si bien es larga la colección y me faltan varios, éste era muy deseado. Tengo varios Libros de Oro más que ya se postearán pero éste merecía estar en la web.
Este post está dedicado a vos, querida Marisa, este regalo me hizo muy feliz. Te lo agradezco con el cuore, chei!

Gus

NO ESTÁ EN NINGUNA FERIA

viernes, 11 de junio de 2010


Siendo "un nenito", tenía un raye extraño. Me alucinaban los micrófonos y quería probar uno. Se me hacía agua la boca, creía que era como un helado que los conductores de la tele (Soldán, Orlando Marconi o Simmons) estaban a punto de comer "y lo dejaban para después".
Claro, estamos hablando de un niño de entre 3 y 4 años. No sé cuánto habré hinchado la paciencia a mi familia mientras agarraba todo palo de escoba que se atravesaba y me lo llevaba a la boca, que un día sábado, veía que mi padre estaba de espaldas sobre una mesa, trabajando sobre algo pero yo, debido a mi altura, no lo podía ver.
La sorpresa fue mayúscula cuando me presentó un micrófono de madera tallado por él mismo!.
Enseguida, claro, me lo llevé a la boca, y como recién comenzaba a hablar, la palabra "micrófono" era muy larga e incomprensible para mí, entonces dije "Micruso".


El Micruso. Juguete confeccionado por mi papá hacia finales de los años '70.

Y así quedó el querido "Micruso" que sigue en mi estantería de "Chiches retro" hasta el día de hoy.
El mismo está confeccionado con la parte superior del palo de una escoba, y tiene hasta el día de hoy la misma piola.

Con un palo de escoba, un cordel y un poco de maña, este micrófono estaba a la altura de los que usaban Soldán y Simmons ¡qué tanto!

Estas son las cosas que uno, aunque recorra mil ferias, no encontrará jamás en alguna. Son aquellos regalos del corazón que para quien esto escribe (y sin parodiar aquella publicidad de la tarjeta de crédito) ... no tienen precio.

Gus

 
Plantilla creada por laeulalia basada en la denim de blogger.